Texto por Elsa Núñez
No llegué temprano, tenía ganas de ver a Quiero club, pero no tantas como para sacrificar una parada obligatoria en Oxxo, ya que era necesario comprar aquellas cosas que no pueden faltar en un evento de tantas horas, léase cigarrillos, chicles y una bebida para el camino.
Filas, filas y más filas... y un recorrido de mujeres en cuyos pies encontré pares de calzado iguales a los que viven en el closet, esos a los que mis amigos les han puesto nombre, como los de brincando la cuerda en el Bronx, los de El príncipe del rap o mejor aún, las botitas de lluvia, las cuales obviamente usé dado el clima.
Llegamos al final del Cuarteto de Nos, que con todo y que no me gusta, tampoco me pareció desgradable... o al menos fue un buen musicalizador para la caminata hacia el lejano escenario negro, en el que estaba por empezar Paramore (si... soy una morbosa y los quería ver), pero el llegar estuvo medio accidentado, maldigo a la señal de los celulares en ese lugar, nos quitó mucho mucho tiempo, así que solamente vi prácticamente el final de la presentación.
Buscar una bebida, encontrar a los amigos y posicionarse "ni muy adelante, ni muy atrás" no fue una tarea tan complicada, entre la charla acompañada de un cigarrillo empezaron The Kooks con Always where I need to be del Konk, una de las bandas que me causaban curiosidad en vivo, con todo y la mujer que estaba a mi lado, quien lloraba cual quinceañera en concierto de los Backstreet boys y el tipo que se puso ebrio y/o cruzado a esa hora de la tarde... el vomitón de la sección de en medio, quien literal hizo moverse a las masas, porque era eso o que te dejara un recuerdito en la ropa.
Dejando de lado tan finos detalles, los Kooks me dejaron satisfecha, iba mentalizada a que solamente tocaran las canciones más conocidas o al menos las que me gustan, pero no... una presentación que si bien, no captó toda mi atención, si me hizo emocionarme en varios momentos, obvio en Naive y me quedaron a deber Love it all.
No sonaban tan mal y fue evidente que si tienen muchos seguidores en México. Espero que regresen pronto y solitos (porque tarde fui a entrerarme de un showcase o no sé que cosa en el que estuvieron).
Terminada la presentación, la gente empezó a moverse porque seguían los Flaming lips, entre que unos iban para el otro escenario y los que se movían hacia adelante... la multitud se tragó a mis amigas, así que no hubo más que tomar asiento en el "área de sentados" del escenario negro, ver a lo lejos el paso de la burbuja de Wayne Coyne sobre la gente. El atardecer, una cerveza y la hermosa interpretación de Yoshimi battles the pink robots pt.1, que hasta a los que nos decimos corazón de piedra, nos logró conmover.
MGMT era lo que más curiosidad me causaba, así que ya no nos tocó escuchar Do you realize?, la transición entre el final de Flaming lips y MGMT creo que marcó la diferencia entre la gente de los noventa (sin afán de ofender a nadie) y a la nueva generación (y uno que otro colado como yo), porque en lo que unos partimos a buscar lugar en el escenario naranja, los que iban por las cartas fuertes del festival, empezaron a llegar y junto con los que ya estaban en el lugar, comenzaron en la búsqueda del mejor lugar para ver a Stone Temple Pilots.
En el camino al escenario naraja corrían muchos adolescentes portando el look oficial de MGMT, me recordó al segundo concierto de los Strokes por ahí del 2003-04, cuando todos eran Julian Cassablancas. Esperaba un muy buen lugar por la hora que era (las 7:30 p.m. aproximadamente), pero para ese momento fue imposible llegar más adelante, otra vez zona de en medio y a esperar por el inicio con The Youth, canción con la que tengo una relación del tipo personal/ohporDios!
Tenía muchas ganas de verlos, pero la verdad, no me convencierondel todo, mucho tiene que ver que estaba atascado el lugar y que no faltó el que escuchó la canción que se sabía, te la gritó en el oído y se fue, eso si, antes dándote una buena aplastada, además de que el sonido fue malo. Pero eso si, de traerlos a un lugar pequeño SOLOS... se garantiza lleno total y aseguro que estaría ahí.
Obviamente la presentación iba a ser muy breve y agradecí muchísimo que si tocaran Weekend wars y acto seguido Time to pretend, como era de esperarse, en ese momento explotó la gente y para complacer aún más a los que iban por los sencillos siguió Electric Feel, para pasar por The Handshake y terminar con Kids.
Caminamos con la multitud, pero no con rumbo fijo al otro escenario, en ese momento habíamos dada por terminada la noche. Lo que siguió fue bastante bien reseñado por Fraktal, uno de nuestros colaboradores, nostálgico de la música de los años noventa.





